PIRINEOS, ESE ESPACIO
PIRINEOS, ESE ESPACIO
Las cinco de la mañana. Con el calor de la cama nos levantamos cada uno en nuestra
casa. Todos tenemos un primer pensamiento, debería haberme acostado antes.
Desayunamos e ingerimos las pastillas que nos corresponden por la edad. Nos dirigimos
al punto de encuentro. Portadores de nuestra propia luz vamos al Pirineo porque ese no
es un lugar cualquiera, es nuestro lugar. La mañana ha amanecido limpia y azul, vemos
el perfil de los montes dibujados y limpios mirando al cielo. Llegamos, terminamos de
pertrecharnos y comenzamos. Ya hemos dejado atrás las historias que escuchamos
durante el viaje y que enseguida olvidamos. Marchamos por el camino en el que se
filtran los rayos que taladran el bosque. Olor a monte. Estamos en nuestro espacio.
Cuando se acaban las palabras alcanzamos la cumbre, miramos alrededor. Allí no hay
leyes, ni limitaciones. Somos felices ignorando la medida del tiempo.
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